miércoles, 13 de mayo de 2009

COMIENZO DE LA IMAGINACIÓN

Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió. Pasaría una eternidad antes de que comprendiera aquellas palabras. Ahora que los años han pasado en vano aun sigo recordando la dulce voz de Marina, que poco a poco se consumió, hasta que un dia la dejé de oir.
Siempre imaginé que el primero en cruzar el portal de la muerte sería yo. Pero una fuerza más poderosa que cualquier otra se la llevó de mis brazos.
La vida con Marina era simple. Viviamos en un piso con tres habitaciones, un cuarto de baño, una cocina y un comedor. Apenas teniamos muebles, porqué con lo que teniamos bastaba, como solia decir Marina. Nos casamos a los siete años de noviazgo y al cabo de dos años tuvimos a nuestro primer y único hijo. Era una niña preciosa que se parecia a mi abuela. Me acuerdo la primera vez que la vi: jamás habia visto una cosita tan pequeña y tan hermosa como la que tenia en mis brazos. Marina decidió ponerle el nombre de Amelia. Los 50 años que se avecinaron fue la etapa más feliz de mi vida, hasta que llegó su final.
Aun me acuerdo del vestido negro que llevó para ir a visitar el médico. Aun me acuerdo de la cara de tristeza de Marina cuando le dijeron que tenia tuberculosis y en un estado demasiado avanzado. Aun me acuerdo de cuando mi pequeño mundo se me vino encima cuando el médico dijo que sólo le quedaban 5 meses de vida. ¿Cómo podia comprimir todos los años y momentos que nos quedaban por vivir en cinco meses?
Los primeros meses viajamos muchísimo y nos gastamos una fortuna, pero era tan poco valioso. Solo queria ver a Marina feliz sus últimos meses de vida.
Los últimos meses Marina estuvo en cama hasta que una noche, mientras dormía, la muerte se la llevó.



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