Marina se estaba poniendo unos pendientes delante del espejo mientras Óscar se acaba de poner el cinturón del pantalón. Se habían vestido de una manera formal. Habían quedado para ir a cenar a casa de los Cullen.
Bella y Marina se conocieron en la universidad y desde entonces se habían muy buenas amigas y cada sábado alguna iba a casa de la otra a cenar. Éste fin de semana le tocaba a Marina y Óscar a casa de los Cullen. Óscar y Edward no es que fueran muy buenos amigos pero se llevaban bien y para el rato que se veían hablaban de cualquier tema ameno y pasaban un buen rato. Bella y Marina se lo contaban todo, pero Bella nunca le había contado que ella y Edward eran vampiros, aunque Marina sabía que había algo, pero nunca quiso decir nada, porque al fin y al cabo, mientras que a ella o a su relación con Bella no influyera le daba igual.
Óscar estaba esperando en el coche mientras Marina acababa de arreglar y encontró una cosa en el asiento del conductor. Mientras iban a casa de los Cullen Óscar estaba muy callado. Ya habían llegado a la mansión de los Cullen cuando Marina dijo:
- ¿Qué te pasa Óscar? Estás muy callado…
- Nada –dijo Óscar de una manera cortante-.
- No me digas que no te pasa nada porqué sé que te pasa algo, así que dime –le dijo Marina muy segura-.
- En verdad, la que me tiene que decir algo aquí eres tú, ¿no crees que se te ha pasado algo por alto? –le dijo Óscar con un tono un poco impertinente-.
- ¿Qué se me ha pasado? –dijo Marina un poco desorientada-.
- Haber déjame pensar… ¡A sí! Pues que se te ha olvidado decirme que ¡ESTÁS EMBARAZADA! –dijo Óscar muy nervioso-.
- ¿Cómo lo sabes? – dijo Marina cortantemente-.
- ¡Encima! ¿A caso no tengo derecho a saber que mi mujer está embarazada? –dijo Óscar sorprendido-.
Entonces, Edward abrió la puerta de su casa muy majestuosamente como lo hacía todo siempre:
- Bienvenidos a casa.
- Hola Edward –dijo Marina y Óscar a unisono-.
- Pasad, pasad –dijo Edward ofreciendo la entrada a su casa-.
Marina y Óscar entraron a la inmensa mansión de los
Cullen. Se sentaron en la mesa donde iban a cenar. Bella entró en el salón junto a Edward con los platos que faltaban en la mesa. Ella y Edward se sentaron. Bella comenzó a hablar:
- Bueno Marina, ¿qué ha pasado de interesante en tu vida ésta semana?
- Estoy embarazada –dijo Marina cortantemente-.
- ¡Me alegro! – dijo Bella muy alegremente, hubiera dado saltos si no hubiera estado sentada-.
- Sí, enhorabuena –dijo Edward-.
- Grácias –volvieron a decir Óscar y Marina al unisono-.


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